War on hypocrisy

El recientemente detenido jefe del cartel de Sinaloa da las gracias a los gobiernos por permitirle llegar a tener una riqueza de mil millones de dólares gracias a la guerra contra las drogas que los gobiernos de USA mantienen. Tres minutos sobre lo patética e inútil que es la ilegalización de las drogas que se ha cobrado 30000 muertos en Mexico desde 2006. Treinta mil. Repetid conmigo. Treinta mil. 30000. Uno, dos, tres, cuatro…. treinta mil. Sólo en México. Y cuántos que quisieran comprar drogas han sido disuadidos por ello… Deberíamos empezar la guerra contra la hipocresia…

Barack Obama

Aunque escuchar quedó reservado para la música, ver para el cine, pensar para la literatura y la guerra para la política, alguna vez hay que quedarse media hora con un político para …

…escuchar tono, dicción y mensaje

…ver firmeza, sinceridad y coherencia

…pensar, aunque sea, cuál de las dos sociedades es mas culta a pesar de los creacionistas y de que, con razón, en una de ellas no sepan situar España en el mapa

y ya de paso:

…llorar porque nunca le daré media hora a uno de los nuestros

… contar las veces que mira el papel en esa media hora

…dar para atrás en el vídeo y confirmar que sí, que ha dicho que “así será elección tras elección si seguimos por ese camino”. Y que no vaya a ser así. Y aquí ya vayamos por la enésima elección de reproches y pasado.

…y lamentar que nosotros no tengamos un futuro, destino, empresa común sino sólo una procedencia y sus coletazos

…y asombrarse porque afronta la crítica, la explica, la vuelca y la gana en su favor

…y, finalmente, estremecerse.

Absolutamente brutal, Barack Obama. Sobre la raza, la política, la actitud, la nación, el futuro y la vida. Media hora, aguantad sólo eso.

No, we cannot…

…at least not as well as them…

Como dice Arcadi: “Desaliento. Este impresionante video de Obama explica perfectamente cómo nosotros no podemos. Nada. Años luz. Esa molécula que han encontrado los astrónomos.” Vídeo y texto:

It was a creed written into the founding documents that declared the destiny of a nation.

Yes we can.

It was whispered by slaves and abolitionists as they blazed a trail toward freedom.

Yes we can.

It was sung by immigrants as they struck out from distant shores and pioneers who pushed westward against an unforgiving wilderness.

Yes we can.

It was the call of workers who organized; women who reached for the ballots; a President who chose the moon as our new frontier; and a King who took us to the mountaintop and pointed the way to the Promised Land.

Yes we can to justice and equality.

Yes we can to opportunity and prosperity.

Yes we can heal this nation.

Yes we can repair this world.

Yes we can.

We know the battle ahead will be long, but always remember that no matter what obstacles stand in our way, nothing can stand in the way of the power of millions of voices calling for change.

We have been told we cannot do this by a chorus of cynics…they will only grow louder and more dissonant ……….. We’ve been asked to pause for a reality check. We’ve been warned against offering the people of this nation false hope.

But in the unlikely story that is America, there has never been anything false about hope.

Now the hopes of the little girl who goes to a crumbling school in Dillon are the same as the dreams of the boy who learns on the streets of LA; we will remember that there is something happening in America; that we are not as divided as our politics suggests; that we are one people; we are one nation; and together, we will begin the next great chapter in the American story with three words that will ring from coast to coast; from sea to shining sea –

Yes. We. Can.