Los pilares de la democracia actual (y como combatirlos)
abril 1st, 2012 § 9 comentarios
La democracia tal y como la conocemos en nuestro país (y en gran parte de los paises occidentales) es considerada un buen sistema de gobierno. La población asume, en gran parte sin rechistar, que la democracia es eso que tanto hemos oido de Winston Churchill de “el peor sistema conocido excluyendo todos los demás”. Y, aunque esa frase, como cualquier simplificación, es cierta y perversa a la vez, eso no quiere decir ni que todas las democracias sean iguales por el mero hecho de dejar votar a los ciudadanos, ni, peor aún, que no haya aspectos concretos que puedan ser muy mejorables. Siendo mejor sistema que el resto de los que la humanidad ha probado, la democracia actual, tal y como la concibe gran parte de la población y de los medios, por no decir, la gente encargada de gestionarla, parece un sistema inmejorable. Un callejón sin salida. Y, finalmente, un objetivo en sí misma. Si asumimos que la democracia es un sistema de gobierno que pretende, simplemente, hacer que la opinión de los ciudadanos al respecto de los temas que cada día les conciernen, sea representada y ejecutada de la manera mas acorde a sus deseos posible y que todo en ella se organiza o debería organizarse para conseguir eso, creo que, si bien tenemos un buen camino recorrido, estamos lejos de alcanzar dicho estado con plenitud. En este post pretendo destacar lo que a mi juicio son los pilares de la democracia actual y cómo combatirlos (para mejorarla). Mejor dicho, como impedir que dichos pilares, dejen de ser sólidos e inmutables. Que, no solo cambien, sino lo hagan para representar mejor los intereses de sus ciudadanos.
La primera cuestión importante es que la democracia no es un ente ideal, un constructo. Es un sistema concreto. Es un conjunto de instituciones regidos por unas normas y dirigidos por personas. Personas con intereses, como cualquier persona, aglutinadas en torno a instituciones con funciones concretas y regidas por normas que esas mismas instituciones implantan para ser asumidas por todos los ciudadanos, con la ayuda del poder disuasorio del uso monopolístico de la violencia o la privación de libertad. Y así, con esta sarta de obviedades, empezamos con los pilares que sustentan la democracia:
1. Descentralización.
A todos nos enseñaron que tener 3 poderes (4, añadieron mas tarde, 5 más recientemente) era suficiente para garantizar la representatividad del estado. Pero vamos a empezar con una pregunta. ¿Cuál de estas topologías de red representa mejor la estructura de la sociedad en la que querriais vivir?¿Cual de estas topologías representa mejor en la que vivimos ahora?:
Yo no se vosotros, pero yo contestaría que vivíamos en una red centralizada, que pasó a ser descentralizada y que ahí se quedó, mientras deseamos que se convierta en una red distribuida. Un viejo lema ciberpunk reza que “bajo toda arquitectura de red se esconde una estructura de poder”… Si tenemos en cuenta eso y que cada uno de los puntos de una red centralizada lo dirigen personas o grupos de personas con intereses, puede darse el caso de que un grupo reducido de personas domine una vasta extensión de los recursos de poder. Para beneficio de todos… o no…. No sólo eso, sino que en la red descentralizada de nuestro sistema politico, los nodos principales son los que definen las características de las lineas que unen los nodos, las relaciones entre los miembros de la red. Esas “lineas” son las leyes, las tasas administrativas, la politica linguistica, internet, la distribución de la energía, las leyes de prensa… esas lineas son las formas en las que las personas, físicas o jurídicas, es decir, los nodos, nos relacionamos entre sí. Sea en forma de relación personal, comercial, administrativa o de servicios. Es decir, en una democracia centralizada lo que pase y se decida en el nodo único condiciona dramáticamente a sus nodos secundarios (lease, Corea del Norte). En una red descentralizada (la nuestra), no tanto, pero con bastante intensidad. En una red distribuida perfecta, todo nodo parte de la misma posición de partida y su influencia viene definida por su capacidad individual de influir en otros nodos. No viene dada por su situación de partida ni su capacidad de definir la estructura de sus relaciones. En una sociedad descentralizada, como la nuestra, la capacidad de influir no depende del mérito, depende exclusivamente de la capacidad de ser o gobernar uno de los nodos principales. Y esa posición depende, la mayor parte de las veces, de cosas diferentes al mérito (desde ser magistrado del Constitucional hasta supervisor de planta de un hospital). Que cada uno busque el nodo que más le guste: partido político, medio de comunicación, tribunal supremo, Endesa, asociación de victimas del terrorismo, iglesia católica… Actualmente, posicionarse en la red es posicionarse en los nodos que la controlan. Una red social (real, no Facebook) distribuida perfecta es posible que sea inalcanzable. Porque no siempre los nodos tendrán la misma influencia. Pero ese no es el objetivo final. El objetivo es conseguir que la democracia se acerque a esa lógica distribuida lo mas posible. Para que la sociedad sea lo más justa posible la capacidad de influencia no puede deberse a “a prioris”: renta y posición, fundamentalmente, pero tambien, raza, situacion geográfica, salud y enfermedad… El poder en la red, idealmente, debería ser el resultado de la propia capacidad del nodo de influir en la red para mejorarla y mejorar la vida del resto de nodos. Y eso nos lleva al segundo pilar…
2. Representatividad
Las democracias liberales se articulan en torno a un sistema representativo electoral. Unos pocos representan la opinion de muchos, decenas de miles de opiniones condensadas en un diputado. Un sistema que, sin duda, mejora a cualquier dictadura pero que dista mucho de ser perfecto. Sin embargo, otro de los mantras es que es intocable el sistema de voto cíclico a partidos políticos. Y resulta que eso es mejorable. Siguiendo la lógica de las redes. El sistema actual es descentralizado. Unos cuantos “representan” al pueblo. Esos cuantos se eligen de las listas cerradas que proponen un grupo reducido de partidos. Partidos que eligen a sus representantes por criterios que, de nuevo, no tienen por qué ser democráticos o meritocráticos. Partidos además que proponen “packs” de ideas. No se puede elegir la política electoral de UPyD, las ideas sobre la eutanasia de Ciudadanos, las de sobre legalización de las drogas del Partido de la Libertad Individual y las de software y libertades en la red del Partido Pirata…por poner algunos ejemplos atípicos. Si votas compras un pack completo del que te puede interesar sólo un 10%…Elegir el pack genera la falsa ilusión de que elegimos nuestros destinos. Y eso, está lejos de ser verdad. La fiesta de la democracia, dicen.. Pero hay formas mejores de representar adecuadamente las ideas de los ciudadanos tomadas individualmente. No quiero ser exhaustivo en las diferentes formas que se proponen de democracia participativa, pero en estos momentos la tecnología permite, perfectamente, que cada uno pueda votar desde su casa propuestas concretas. Eso no implica que todo el mundo tenga que votar en cada momento sobre todas las propuestas. Pero seguro que implica en la votación a mucha más gente y, sobre todo, a gente más informada. Yo puedo no votar en el 90% de las propuestas porque no me afecten directamente pero seguro que votaré en aquellas que me afecten y motiven. Por poner un ejemplo, puedo no votar lo que me parece la ley de autónomos, pero seguro que votaré qué sistema sanitario prefiero. Habrá temas que vote muy poca gente, habrá otros que vote el 100% de la gente. Hay sistemas intermedios, como las listas abiertas, que es una mejora del sistema descentralizado y hay quien aboga no por el gobierno de la mayoria, sino por sistemas en los que todo actor individual decide sobre sí mismo, pero carece de la capacidad y de la oportunidad para decidir sobre cualquiera de los demás actores como la plurarquia, sistema de una organizacion distribuida ideal. Lo que está claro es que hay que superar la ilusión de que votar cada 4 años es decidir. Y menos si sólo se puede votar entre los escasos “packs” que se proponen. Sobre todo porque los “packs”, los partidos, no sólo deciden en función de sus votantes. Y eso nos lleva al tercer pilar…
3. Clientelismo
Los nodos principales (instituciones, medios, tribunales, corporaciones…) de una red descentralizada pueden ser influidos por los nodos pequeños, si estos son muchos. Pero en general, es más probable que un nodo grande, pongamos, un partido político, responda de forma más crítica, rápida y eficaz a una amenaza de otro de los nodos grandes. Es decir, si Telefónica se pone firme se desmantela a sus reguladores, sin mas… Para que una iniciativa ciudadana sobre el mismo tema se lleve a cabo necesita de cientos de miles de adhesiones y, aún así, puede no prosperar. Y como ése se podrían poner cientos de ejemplos en los que el interés de un grupo de presión importante, de un nodo de un tamaño significativo, supone mucha más influencia para que se tome una decisión, que cientos de miles de presiones de los nodos pequeños. Esa topología de red es, entonces, la más propicia para favorecer grupos de presión grandes. Sea Telefónica o sea la Iglesia Católica, por encima incluso de lo que opine la mayoría de la población. Así, podemos ir a la Guerra de Irak aunque haya un 80% de poblacion que se oponga o se puede cambiar la ley del aborto aunque un 68% de la población esté de acuerdo en una ley de plazos (y no de supuestos). Los ejemplos son multiples, desde las entidades financieras rescatadas, constructoras, empresas eléctricas, etc… Para que la red descentralizada sea resiliente necesita que los nodos grandes se mantengan. Y así lo hacen…unas financian a los otros, los otros legislan para los unos… Y no sólo eso. Los nodos grandes que, teóricamente, están encargados de velar porque ese tipo de acuerdos no violen los derechos de los ciudadanos, como los tribunales o las agencias reguladoras, han sido colonizados por otros nodos grandes. Generalmente, los partidos políticos. Así, el Tribunal Constitucional, la Fiscalia General del Estado, el CGPJ, los miembros de CNMV, el Tribunal de Defensa de la Competencia…todos dependen de unos pocos nodos… Por eso, la defensa de las instituciones, como entidades independientes del resto de nodos, es fundamental. Y eso nos lleva al siguiente pilar…
4. Justicia
La Justicia, teóricamente, ejerce de balance, de contrapeso al resto de poderes. Es un nodo que no es único, es más bien, una red de nodos, de importancia pequeña cada uno de ellos, y con nodos superiores de gran poder. En las instancias pequeñas opera la Justicia de verdad. Personas, nodos pequeños, con sus ideas y su bagaje que acceden por méritos a una institución y ejercen la justicia con libertad dentro del marco jurídico establecido. Tienen cierto margen a la interpretación de la ley dependiendo de las circunstancias y capacidad de sentar jurisprudencia, es decir, de establecer una opción jurídica diferente dentro del abanico limitado de posibilidades que ofrece una ley. Sin embargo el problema viene cuando hay que disputar con los nodos grandes…ahí, los que hacen las reglas y los que las ejecutan ya no se diferencian tanto. Hasta el punto de la opción al recurso final del indulto. Podríamos optar por dos fórmulas para evitar que eso suceda. O bien mantener un sistema horizontal en el que cada juez sea soberano para decidir sobre cada tema y su puesto únicamente rinda cuentas a la propia Justicia o bien, si mantenemos una estructura vertical de apelación, aseguramos que el sistema no pueda ser “hackeado” por los nodos grandes. Sistema de promoción individual profesional, no electivo ni nominativo. Este es uno de los pilares fundamentales. Pero no sólo en cuanto a su composición, sino en cuanto a su eficiencia. Justicia hay si el sistema tiene una estructura adecuada, accesible y ágil. Esperar 6 o 7 años por una resolución beneficia sólo a quienes pueden esperar. Esos no son los nodos pequeños, los ciudadanos.
5. Nacionalismo
El nacionalismo es el pegamento que permite todo lo anterior. El anillo que los gobierna a todos. El nacionalismo permite que gente dispar en ingresos, intereses, profesión, anhelos y actitud se aglutine en torno a unas instituciones que identifica como propias y que comparte con una comunidad imaginada con la que, supuestamente, comparte intereses. Una comunidad imaginada es un grupo de ciudadanos que, en ocasiones supera las decenas, centenas o incluso a miles de millones de ellos. Y se supone que esas centenas de millones de personas comparten intereses y, por tanto, se aglutinan bajo un territorio (ni siquiera es necesario este requisito: vease Islas Malvinas), un conjunto mínimo de símbolos (bandera, himno, escudo), un destino común y, lo más importante, unas instituciones comunes. Y esto es lo mas importante por la sencilla razón de que cada nacionalismo reproduce, curiosamente, la topología de la red institucional (y, por tanto, la red de grupos de presión, de nodos grandes). Uno puede pensar que primero es el sentimiento de pertenencia a un territorio y a las señas de identidad y despues las instituciones, como consecuencia. Realmente es al revés. Las reivindicaciones nacionalistas suceden a la aparicion de instituciones y no al revés. Sean esas instituciones la República Francesa o el valle de Arán. El nacionalismo es la herramienta perfecta para mantener a los súbditos aglutinados en torno a unas instituciones y, por tanto, la herramienta más utilizada por los gobernantes para reforzar el apoyo de los súbditos ante circunstancias en las que las instituciones (y, por tanto, sus redes clientelares, los otros nodos grandes) se vean en peligro. Cuanto más grande, mas irracional, más injustificable a los ojos de los ciudadanos es una decisión institucional, más grande es la bandera. Cuanto peor el sacrificio, más grande la apelación a la patria. Y eso pasa con cualquier nacionalismo. Desde EEUU hasta Irán. El cuestionamiento de este pilar es el más dificil de todos. Porque un ataque a la institucion garante de la identidad supone, en un silogismo perfecto, un ataque a la propia identidad y, en definitiva, a los ciudadanos aglutinados bajo dicha identidad. Por eso no se puede criticar la politica lingüistica de la Generalitat sin ser anticatalán o ironizar sobre el deporte español sin que se subleve el personal…Pero nuestra vida no discurre en una comunidad formada por millones de personas. Discurre en redes personales, profesionales y de intereses que, a lo sumo, suman un par de cientos de personas. Esa es nuestra comunidad real. Y la comunidad real es el contexto dónde ejercemos la ciudadanía. Uno puede defender racionalmente su lengua o, incluso, su territorio, sin apelar a entidades imaginarias, sino a su red particular con la que habla en esa lengua, influyendo en su escuela, sus amigos, los profesores de sus hijos… Sólo desde la comunidad real es visible la influencia de un individuo en una red distribuida. Aceptando la ilusión de que podemos decidir sobre el destino de millones de personas compatriotas, mediante el voto o la adhesión a los garantes de la correcta nacionalidad, sea cual sea ésta, lo único que hacemos es renunciar a influir sobre nuestro propio contexto. Por eso las reivindicaciones deben plantearse desde lo local, que es lo real, no desde lo nacional, que es, en gran parte, mitológico.
6. Medios de comunicación
El cuarto poder siempre ha sido considerado necesario como otro contrapeso al poder político. Pero, de nuevo, los medios centralizados son nodos demasiado grandes y con demasiada influencia en la red ciudadana, de tal forma que su estabilidad y su control son objetivo prioritario de aquellos nodos que pretendan influir en toda la red. Eso incluye a gobiernos y a empresas. Un ejemplo de la imposible independencia de los medios ante empresas grandes e instituciones… Por tanto el objetivo es reducir el tamaño de esos nodos en la red. Siempre hará falta el mediador, el periodista. Alguien que recopile, digiera y transmita de forma clara la información. Pero eso es muy diferente a que sean medios grandes los transmisores de la información. De hecho una red de periodistas blogueros incipiente y cada vez mas especializados hace posible el cambio de paradigma. Se puede transmitir informacion sobre casi cualquier lugar y recopilar información de fuentes diversas sin estar allí siquiera. Leyendo a periodistas locales, recogiendo informes oficiales, viendo ruedas de prensa retransmitidas, viajndo de vez en cuando al lugar… En este caso, es probable que las propias ineficiencias del modelo antiguo lleven a la aparicion de un nuevo paradigma para la información general y para la informacion especializada los propios generadores de la información (médicos, científicos, abogados, arquitectos…) pueden transmitir su opinion sobre los temas que dominan. En cualquier caso, nunca está de más recordar la importacia de descentralizar este pilar de la democracia tambien.
7. Activismo
Finalmente llega el papel del ciudadano en el sistema. En la lógica descentralizada el ciudadano se adhiere a propuestas generadas desde nodos grandes que considera influyentes en la red. Sean partidos políticos, sindicatos, ONGs o la Iglesia Católica… Sin embargo, en la pirámide del compromiso ciudadano, la adhesión representa un compromiso menor con lo que se quiere reivindicar. No implica trabajo por la causa concreta, simplemente requiere conocer el tema a reivindicar, formarse una opinión y adherirse a las acciones que otro plantee al respecto. En el mundo distribuido la adhesión no supone nada, no aporta valor a la red. Dentro de una comunidad real (que, se me olvidó antes, no tiene que ser una comunidad unida geográficamente, puede ser la comunidad de científicos trabajando en virus Ébola, por poner un ejemplo), el activismo requiere de implicación con la comunidad. Y la implicación conlleva deliberación e interacción entre sus individuos. Eso no limita el alcance a nuestra comunidad, sino que si la reivindicación es asumible por mucha gente, se irá propagando por la red de iguales de forma viral.Siguiendo la lógica del trending topic pero con una diferencia… que el grado de compromiso de cada uno con la idea será muy superior si quien se la transmite es un igual y quien la asume lo hace desde el convencimiento de la deliberación y la interacción. Cuanto más compromiso, más posibilidades de que la reivindicación movilice la conducta y genere valor añadido en la comunidad real. La adhesion no aporta valor. La participación y la interacción sí, porque movilizan la conducta. La actitud del “no propongas, haz” sólo puede aportar resultados visibles que refuercen al activista desde la comunidad real en la que el individuo puede reforzarse viendo resultados reales, no desde la comunidad imaginaria donde necesita de la implicación de los nodos influyentes para alcanzar la visibilidad y, por tanto, la efectividad de lo propuesto. Así, por poner un ejemplo, cambiar la sanidad española empieza por discutir, proponer y hacer en nuestro centro de salud y explicar los resultados de ese diálogo, de esa actitud. Eso puede influir en la comunidad vecina, la del centro de salud del otro barrio o la del hospital de referencia de ese centro, eso acabará influyendo en el resto y de ahi a toda la sanidad catalana y así sucesivamente hasta contagiar, si la idea es realmente asumible y compartida en esa red de comunidades reales, a todo el grupo de nodos pequeños con los mismos intereses. Es decir, el compartir, reflexionar, actuar se ha de hacer en la forma P2P, de igual a igual. Y así se pueden conseguir cosas de una forma mucho más efectiva que clickando un “Me gusta” o firmando una adhesion a una reivindicación.
Y, por fin, llegamos al final…
8. Internet
Toda la argumentación anterior sobre cómo mejorar nuestra democracia se sostiene sólo en una topología de red distribuida. En un pueblo pequeño esa topologia sucede casi naturalmente. Pero en el mundo actual esa topologia requiere de una herramienta que permita conectar de forma rápida, neutral y global a cualquier nodo de la red. Esa herramienta es internet. Y por eso la lucha fundamental por los derechos se libra ahí. Y por eso cada acción y cada actitud con respecto a la red importa. Porque en internet tambiene están apareciendo nodos de mucho poder. Poder que nosotros les proporcionamos, usando sus sistemas de filtrado de datos, concediéndoles nuestros datos personales, restringiendo nuestras opciones a un “me gusta”… La herramienta, en este caso, importa. No sólo no es inocente sino que el uso que le demos configura a la propia herramienta influyendo en la información futura que recibamos y, por tanto, muy probablemente, en la forma en que actuemos en el futuro. Diez minutos de meridinaa claridad al respecto:
En resumen, y para acabar, desde un activismo P2P, ejecutado con herramientas libres y neutrales, debemos proponer, contribuir e interactuar para generar la conciencia de que la red que nos sustenta, desde la Justicia a cómo nos procuremos la energía, debe tender a aproximar su topología hacia la forma que asegura el acceso e influencia igualitarios en la propia red, la topología distribuida. Con un único objetivo, que la red sea una red de ciudadanos iguales cuya capacidad de influencia y reputación no dependa de su renta o su posición de partida, sino de su capacidad de mejorar la propia red.
El “comunismo” de los científicos
febrero 5th, 2012 § 13 comentarios
Estoy leyendo uno de esos libros que ponen por escrito todo aquello que uno intuye que cree pero no sabe cómo explicarlo bien. El libro en cuestión es The Hacker Ethic de Pekka Himanen (con prólogo de Linus Torvalds, creador del sistema operativo Linux y referente en software libre, y con epílogo de Manuel Castells, profesor de la Universidad de California en Berkeley y autor del libro La era de la información). Cuando lo acabe ya haré un resumen de las ideas fundamentales, pero lo que hoy quiero comentar es que menciona una cuestión para mí fundamental en la defensa del conocimiento libre y la abolición de las patentes.
Antes de empezar a leer el libro y, probablemente, porque las fuentes que me alimentan en estos temas tienen origen común, yo ya intuía algo perverso en la forma en que se hace ciencia y la forma en la que se aprovechan los hallazgos de la ciencia. Algo que mencionábamos en el post (P)atentar contra la vida de hace algunas semanas y que, básicamente, consiste en denunciar que el esfuerzo común que posibilita que se haga investigación, que, muy mayoritariamente, sobre todo en las ciencias básicas que sirven de sustento a las aplicadas, se realiza por los gobiernos (con dinero de todos) es obligatoria y afortunadamente abierto (por la propia naturaleza del peer review y el sistema de publicación) mientras los réditos económicos que esa investigación genera son privados, basados en la asignación de monopolios que no se basan (sólo) en la innovación sino, sobre todo, en el ejercicio de una posición de superioridad en mercados relativamente cerrados. La lógica de la escasez para mantener grandes y lucrativos negocios donde el mérito es tener una posición (ser lobby) frente a la lógica de la abundancia, que disipa las rentas, es decir, que redistribuye la riqueza entre aquellos que han invertido, con mucho más riesgo (la ciencia básica es mucho más “económicamente incierta” que la aplicada), en generarla. Osea, todos los contribuyentes, aunque de algunos paises mas que de otros.
Pues con eso en la cabeza me he topado con este parrafo del libro, del que os muestro una foto:
Sólo ese párrafo ya compensa todo lo que cuesta el libro. A los autores no les gusta mucho eso del “comunismo” de los científicos, ya que, para ellos el comunismo tiene la misma raíz protestante de la ética del trabajo que el capitalismo, pero eso es otro cantar. A mi me gusta mucho la idea, porque da fuerza a una contradicción clave. Para que haya un mercado “libre” innovador y en constante crecimiento y que genere unos beneficios globales, pero muy desiguales en beneficio de aquellos que tienen el monopolio de uso de determinada información, ha de haber un almacen abierto y gratuito de conocimiento generado por científicos “comunistas” y a dónde los patentadores van a abastecerse para luego restringir el acceso a todos los demás y así enriquecerse. Con el agravante de que el científico ha de detallar hasta lo más mínimo de su proceso y el patentador te puede meter en la cárcel por usar siquiera un trocito de su “invento”. Y con el agravante mayor de que ese almacen se paga, en su mayor parte, por las clases medias que tienen nómina, mientras algunos de esos cazadores de ideas se llevan sus plusvalías a buen recaudo fiscal.
Osea, para mí, hay dos batallas fundamentales en favor de la justa redistribución de la riqueza y ninguna pasa por que sea el Estado su gestor: La primera mantener una red libre y neutral que asegure que todos los nodos de la red pueden acceder a cualquier punto de la red. Y la segunda, que la información derivada de cualquier esfuerzo común (que es prácticamente todo lo que se patenta) ha de ser libre. Eso no quiere decir que los productos sean gratis. Eso quiere decir que cualquiera pueda usar la información en su propio beneficio o en beneficio de todos.
Yo avalo… Pirata
octubre 3rd, 2011 § 1 comentario
Hace unos meses PSOE y PP, con la siempre inestimable ayuda de los representantes locales del stablishment, CiU y PNV, llegaron a un acuerdo para cambiar la ley electoral. Contra todo pronóstico no fue para hacer listas abiertas o reclamar primarias obligatorias. Fue para restringir las opciones todo lo posible y eliminar el “efecto #nolesvotes”. Modificaron la ley para exigir una nimiedad, una cosita de nada… que cada partido sin representacion parlamentaria actual que se quiera presentar recoja avales correspondientes al 0.1% de cada circunscripcion a la que se quiera presentar. Eso implica que para presentarte en toda España necesitas 45000 avales (45000 que quieran firmar su apoyo) aproximadamente. No sólo eso… sólo puedes avalar a un partido. Con lo que, aparte de restringir aún más las opciones, te obligan a posicionarte públicamente sobre tu voto. O sobre una de tus posibilidades de voto.
El partido Pirata en Cataluña comenzó Yo Avalo, una iniciativa abierta a otros partidos para intentar evitar el escollo. Crearon una web para avalar simbolicamente a cualquier partido político. Tras una primera fase de votos sigue una segunda fase en la que sólo los partidos mas votados en la primera siguen adelante, y así maximizar las opciones de que alguno llegue a presentarse. En la tercera fase, que es en la que estamos, el partido al que avalas te envía los papeles necesarios para recoger los avales y que puedan formalizarse.
Yo avalé inicialmente al Partido de la Libertad Individual. Manías que tiene uno. No pasó la primera fase y ahora me he decantado por los Piratas. Que cada vez me gustan más. No por su programa político concreto, sino por su defensa de las herramientas de la democracia, su filosofía “OpenAccess” y su organización transversal. En estos momentos importa tanto o más las herramientas que los programas concretos. Y creo que las politicas concretas no las garantiza nadie y los partidos mayoritarios están ideológicamente muy alejados del espiritu de internet y la filosofia Open Access (de hecho, no entienden nada que tenga que ver con la red). Yo avalaré Pirata, pero si alguien se suma, bienvenido será. En mi hoja de firmas sobran 3 huecos. Con un poco de suerte pasa como en Berlín, que los políticos convencionales se llevan un susto mayúsculo…
En estos días de indignación, del “No propongas, haz“, me parecería muy hipócrita no gastar siquiera dos minutos en avalar un partido, sea el que sea (desde Equo a Escaños en Blanco) para intentar pluralizar un poco las opciones electorales que, de no ser por los avales, se restringirán a los 2 partidos grandes, IU y UPyD y los partidos nacionalistas.
Que sea improbable que alguno de esos partidos salga votado no exime de ayudar a que, en parte, las 800.000 personas que votan partidos minoritarios, se sientan representadas en esta democracia. Por que, si no, que no se extrañen de manifestaciones de 800000 personas gritando “Que no, que no, que no nos representan”.
No queda mucho para que termine el plazo y la libertad es twitear pero, sobre todo, es interacción y compromiso. Osea, un poco de esfuerzo democrático.
(P)atentar contra la vida
agosto 23rd, 2011 § 8 comentarios
Hace tiempo que intento aclarar mi postura respecto a la propiedad intelectual. Con propiedad intelectual me refiero a toda clase de idea, utensilio o tecnología que suponga una novedad o la innovación de otra existente. Osea, todo aquello que, hoy por hoy, puede ser patentable o registrable como “inventado” por un individuo o empresa y, por tanto, explotable de forma exclusiva por ellos durante un tiempo determinado. Para otro momento dejaremos las “creaciones” artísticas, que las creaciones son cosa divina y merecen tratamiento aparte.
Hoy me he decidido a escribir porque creo tener cada vez mas clara la postura. Cada vez más nítida mi posición en contra de las patentes en general pero, muy en particular, de todas aquellas que, en todo o en parte, se hayan derivado de un esfuerzo público. Y lo que ha hecho que aclare mi postura es un magnífico post sobre las células HeLa y la polémica que surgió tras su descubrimiento.
Muy brevemente, las células HeLa son una línea celular inmortal, utilizada casi universalmente en los laboratorios de investigación biomédica y que fue obtenida a partir de muestras del cáncer de cérvix de una paciente del hospital Johns Hopkins llamada Henrietta Lacks. Está línea celular se vende, aunque no está patentada y, por tanto, hace que haya gente que gane dinero con ellas. Mucha gente, excepto Henrietta, que está muerta, y su familia, afroamericana y humilde, que lucha por percibir una parte de los beneficios que genera su comercialización. Dejando de lado los detalles del procedimiento y el consentimiento informado, la pregunta que flota en el aire es ¿qué derecho tiene una familia a reclamar ganancias monetarias por algo que, no sólo no es un mérito suyo ni de su familiar sino que llega a través de un procedimiento diagnóstico habitual? Por otro lado el contrapunto, ¿qué derecho tiene alguien a ganar dinero en exclusiva con unas células ajenas y con la ayuda de unas tecnologías que, en su mayor parte, proceden de hallazgos previos impatentables? En el caso de las células HeLa no aplica porque no fueron patentadas y, por tanto, aunque comercializadas, nunca lo fueron en exclusiva, pero en muchos otros hallazgos científicos similares, ¿qué derecho tiene alguien a comercializar algo de forma exclusiva por el simple hecho de culminar en primer lugar una tarea que, muy probablemente, haya involucrado a cientos o miles de personas, todas ellas realizando pasos imprescindibles para la consecución del producto patentado?
La respuesta legal (no necesariamente lógica, ni mucho menos) nos la da el propio origen de la palabra patente. Como explica bien la Indianopedia, la única diferencia entre un pirata y un corsario era la “patente de corso”, es decir, el beneplácito real a realizar el mismo expolio a cambio de una parte de los beneficios. Más tarde este beneplácito se extendió a las invenciones y de ahí se deriva la legislación actual. Superado el motivo inicial de la patente en el momento actual la justificación para mantener las patentes es la innovación. Los defensores argumentan que sin la posibilidad de explotar una invención o un producto de forma exclusiva, los inventores se verían desincentivados para conseguir nuevos productos y, por tanto, se frenaría la innovación. Sin embargo, como la propia Wikipedia refleja parece que, como mínimo, esta justificación no tiene demasiado sentido hoy día. No sólo no es que incentivan sino que la experiencia en algunos campos de la innovación, como la ciencia o el software, la frenan dramáticamente.
Pero remontemos arriba en el argumentario. En principio se asume que la existencia de un monopolio es un problema para el mercado. Las posiciones monopolísticas son, teóricamente, perseguidas en todas las democracias liberales. Sin embargo los productos derivados de la innovación sí pueden ser explotados monopolisticamente desde un punto de vista utilitario. Algo asumido como injusto (el monopolio) deja de serlo desde el momento en que nos pueda beneficiar. Por otro lado, los descubrimientos de elementos naturales, las técnicas, las ideas y cualquier otra actividad humana intelectual, innovadora o no, excepción de las artes, no merecen la protección de la explotación en exclusiva mientras no puedan ser convertidas en producto industrial, es decir, monetarizadas. Osea, que la protección no es al esfuerzo de crear o innovar, la protección es, exclusivamente, a la capacidad de explotar una idea. Eso ya genera la primera controversia. No protegemos realmente la innovación, las nuevas ideas, protegemos la concreción de esas ideas. Su industrialización. Osea, la innovación no da derecho a la explotación exclusiva: La utilización de una idea ajena para una conferencia propia no es punible. La utilización de una idea ajena para un experimento propio es el pan nuestro de cada día. Es decir, el aprovechamiento intelectual de una idea para nuestro propio beneficio no sólo no es ilegal, sino que es frecuente, casi obligado en algunos campos. Queda el derecho moral del creador de la idea, el derecho a cita. Pero ni siquiera eso es obligatorio. Entonces, si no protegemos las ideas, sino su industrialización y si la atribución de las ideas a sus ideólogos no es un valor necesario para mantener la innovación, ¿por que defendemos las patentes?.
Lo ilustraré con un ejemplo. Natalizumab es un anticuerpo monoclonal humanizado contra la integrina alfa4 de los glóbulos blancos. Es el tratamiento más efectivo hasta la fecha para la esclerosis múltiple. Su aparición en el mercado no es (sólo) mérito de Biogen. Su aparición depende de que alguien descubra el papel de los linfocitos T en la esclerosis múltiple, que alguien vea que necesitan una integrina para penetrar al cerebro, que esa integrina se descubra, se secuencie, se identifique, se cristalice, que alguien elabore un anticuerpo no humanizado para detectarla, que la use en ratas, que vea que es efectiva en ellas… y, por último, que una empresa con capacidad de monetarizar esa secuencia de actos creativos agudice el ingenio, compre los derechos, la ensaye y la venda. La empresa obviamente arriesga, aunque no mucho, porque, al final, le compensa. Pero esa no es la clave. La clave es que ellos utilizan una posición de superioridad industrial para ejecutar en exclusiva un derecho que no sólo ha requerido de su inversión, sino de muchas inversiones previas de distintas agencias científicas, muy probablemente pagadas con impuestos, que han puesto dinero a fondo perdido para que otros culminen, bajo un riesgo claramente inferior al asumido por las entidades públicas, llegado el momento óptimo para hacer dicha inversión. Y esa posición de superioridad no se la da el haber sido creativo o innovador, sino tener una capacidad operativa mayor en un mercado relativamente cerrado (a ver quien es el listo que monta una empresa farmacéutica). La recompensa al sistema público, que ha invertido muchos impuestos en que se llegue hasta la culminación útil de una idea es un fármaco muy efectivo, extraordinariamente caro que, de nuevo, pagamos todos con los impuestos.
Si todo esto redundara en un beneficio social global pues, quizá la “injusticia” del monopolio fuera compensada por la “utilidad” de la injusticia. Pero parece que ni siquiera es así. Al menos en lo que a la industria farmacéutica se refiere, un estudio ya clásico, demuestra que las patentes farmacéuticas no sólo no favorecen la innovación sino que desincentivan la búsqueda de nuevos fármacos o la búsqueda de nuevas aplicaciones a los ya existentes. Cuando la industria ejerce un monopolio sobre un fármaco y se trata de una industria (muy) concentrada, otras industrias no sólo pueden desincentivarse para entrar en un campo ya explotado sino que pueden acordar no interferir entre ellas. La proporcion de gasto invertido en marketing respecto al invertido en investigación nos da una pista. En los ultimos años la proporcion de beneficios de empresas farmacéuticas dedicados al marketing ha crecido sustancialmente respecto al gasto en innovacion. Compensa mucho más exprimir mediante el marketing el rendimiento de un fármaco que buscar uno nuevo. Y cuanto más tiempo dure el periodo de explotación exclusiva del fármaco, más compensa usar el marketing antes que innovar en buscar otras cosas. Por otro lado, parece que para que aparezca innovación siempre ha de aparecer de la mano de grandes inversiones privadas. Sin embargo hay muchisimos ejemplos de innovación sin grandes recursos e inversiones cuyo máximo ejemplos es el software libre pero tambien en la ciencia aplicada. Ensayos públicos o financiados por fundaciones o asociaciones de pacientes, relativamente baratos, pueden encontrarse en multitud de fármacos y patologías. No sólo eso sino que, teniendo en cuenta que las compañias farmacéuticas cobran por sus fármacos y compensan lo invertido y tienen para pagar cuantiosos bonos y dividendos gracias a dinero obtenido, mayoritariamente, con impuestos, quizá a los estados les compensaría invertir más en investigación translacional y pagar menos por los medicamentos de sus ciudadanos. Pero hay mucha gente que tendría que dejar de vivir tan bien… las primeras las farmacéuticas pero no sólo… las oficinas de patentes cobran por patente registrada… la EMEA y la FDA se financian en gran parte con la industria… Es decir, al final, existe un lobby beneficiado y un funcionariado financiado directamente por el lobby para acabar de cerrar el círculo.
En estos días hemos vivido una guerra por controlar patentes que da que pensar. Apple frena la comercializacion de la tablet estrella de Samsung, que lleva Android, sistema operativo de Google. Google compra Motorola Mobility por sus patentes, para contrarrestar el ataque. Carteras de decenas de miles de patentes sólo pueden significar que lo que es negocio no es innovar, sino patentar. Utilizan una posicion oligopólica para perpetuar gracias a monopolios legales dicha situación. Y la estrategia para ganar mercado es sacar a los demás del mercado porque tú has “visto” antes una innovación que, quizá fuese hasta lógica (el doble click o la previsualización de una imagen están patentados, por ejemplo). Y los lobbies industriales entienden que dónde tienen que hacer presión para perpetuarse es en las leyes de coyright y propiedad industrial, que les darán más réditos con menos esfuerzo.
Ahora estamos con una vuelta de tuerca más… Hasta ahora los productos de la naturaleza, los “descubrimientos”, no eran patentables. Pero, a pesar de que, anteriormente se había desestimado esta posibilidad, por ejemplo con el genoma humano de Venter, ahora hay genes que si pueden ser patentados. Y en esas están, por ejemplo con el gen BRCA, responsable de cáncer de mama y ovario hereditarios. Ese gen existe en la naturaleza, alguien lo descubre y otro diferente patenta su método de análisis y desde entonces sólo ese otro puede hacer los análisis. Aunque la técnica sea algo, en estos momentos, al alcance de cualquier laboratorio medio con el abaratamiento de las técnicas de secuenciación.
Todo esto no tendría importancia si estuviéramos hablando sólo de avanzar. Pero avanzar, en algunos casos, como el del BRCA o las células HeLa o el natalizumab, tiene costes sociales que, de nuevo, repercuten, en gran parte, en los estados y sus ciudadanos. Por eso, si el software libre es imparable, de WordPress a Firefox, con una calidad superior al comercial, si la ciencia avanza en disciplinas básicas de forma vertiginosa, si cada vez hay más y mejor conocimiento en todos y cada uno de los ámbitos del conocimiento no mercantilizables… no veo la razón por la que hay que (p)atentar contra la vida. Imaginemos que la rueda, el hacha magdaleniense, el barco de vela o, como dicen por ahí, el internet, hubieran sido patentados. ¿Habrían contribuido aún más al progreso y la innovación? Si la respuesta es que no, entonces no hay por qué legislar a favor de un monopolio que, en cualquier otro ámbito, se considera nocivo y perseguible.
Los verdaderos brotes verdes
agosto 5th, 2011 § Dejar un comentario
Acaban de convocarse elecciones para el otoño. Tres cuartas partes de país de vacaciones. De la otra cuarta parte, la mitad trabaja, la otra mitad no puede. Ni trabajar ni ir de vacaciones. De los que trabajan, unos cuantos se dedican a reventar las primas de riesgo y a alimentar la crisis de deuda. Otros cuantos se dedican a pegar palos bajo mando de R, de Represor. El resto está dando ejemplo…
Por un lado resistiendo los envites, uno tras otro, de una policía en perfecta formación atacando a oleadas, y valientes como ninguno para agredir de diez en diez a periodistas que lo único que hacen es levantar las manos. “Los violentos, sois vosotros”. Merece la pena tener presentes los tics, de otro tiempo, otro color, de algunas divisiones policiales. Qué pasaría cuando no existía youtube (a partir del minuto 8:30, para los vagos):
Por otro lado, resistiendo a la violencia del lenguaje que, no sólo no sirve para comunicarse, sino para pre-determinar políticas, para ahondar en falacias y configurar el curso del pensamiento. Algunos le tienen miedo a Google, que, menudo descubrimiento, moldea nuestro cerebro. Tendrían que tener miedo al lenguaje, al discurso, a la retórica… Tendrían que tener miedo de los intermediarios que llaman a las manifestaciones pacificas “terrorismo”. Tendrían que tener miedo del sofisma, del uso interesado del lenguaje, de las analogías maniqueas, de las metáforas, de los que piden propuestas (para tener carnaza) y no sólo indignación, como si, en palabras de Minchinela, para llamar al seguro cuando tienes una gotera tuvieras que saber arreglarla tu mismo, cuando pagas hasta un 42% de tu dinero por ese servicio… tendrían que tener miedo de aquellos que “resignifican las palabras para apuntalar la distracción y el engaño”. Tendrían que tener miedo a los que nos salvaron y a los que debemos nuestra ¿libertad?, los de la transición-hasta-ahora-via-libre-viento-en-popa-porque-el-que-había-antes-sí-era-malo. Tendrían que tener miedo al búnker. En seis minutos de conversación queda todo claro:
O en 16, mas estructuradamente…
Quedan también entre los que no están de vacaciones aquellos que aprovechan el paseo en barco por Menorca para recortar aquí y allá en derechos adquiridos. De nuevo las palabras… la crisis: irremediable, condicionadora, marco y excusa para privatizar hospitales manteniendo ocho televisiones, recortar en educación y en impuestos para los ricos, echar gente a la calle notándose o, peor, echar a mucha mas gente a la calle pero sin que se note, rotando el despido, sacando el manual de ingeniería de apaciguamiento. Y todos, pasando la mano por la frente, como queriendo decir “de la que nos hemos librado” cuando, realmente, han hecho lo que querían, pero ordenada, secuencial y disimuladamente. Despidos sutiles…
Quedan, porque siempre están, los que trabajan por dar sentido a todo esto. Los de contra viento y marea. Porque, de indignados que estamos, quizá perdamos la perspectiva. Quien salió adelante de otras maneras para decírnoslo y para indicar dónde y cómo hay que hacer presión. Quedan los que nos zarandean, ¡mirad, necios, ese es el camino!. Y quedan los que tienen un plan, en un año, en tres fases. Los que, a pesar de detener a “sus cúpulas“, tienen 60000 usuarios registrados en el foro. Comenzaremos la fase 1 – Spread the message:
Se puede decir, vamos, que en Agosto, quedan por la red (ahora mismo, el mundo) y, considerando que el merecedor inicial del apelativo crece al 0.2% en plena temporada de verano, los verdaderos brotes verdes de este país. Brotan en Agosto los que se sembraron en Marzo y, en Otoño, antes del 20-N, florecerán en todo su esplendor. Los brotes verdes son los que les dirán a los marchitos que se aparten. De una vez, fuera, largo.
Nos quedan los brotes verdes y lo bonita que está Barcelona llena de guiris…qué paz… qué descanso de ideología…qué descanso de discurso. Qué descanso de impostura e hipocresía. Qué descanso de xenofobia y estupidez. Que descanso de políticos, si no fuera porque desde el barco menorquín…
ACTUALIZACION
Se me olvidaba…tampoco se han ido del todo los legisladores… todavía, antes del veraneo, cambiarán una ley que les pedimos que cambiaran. Pero al revés…
Yo #soy15M
junio 18th, 2011 § 1 comentario
Como parte del #15m me declaro una persona pacífica y condeno radicalmente todo tipo de violencia: la de los violentos infiltrados en nuestras manifestaciones, y la del Estado, que ha causado más dolor y heridos. Además, condeno la manipulación mediática que enfatiza la información sesgada, parcial o errónea con el propósito de demonizar a los ciudadanos.
Si me manifiesto en la calle es porque:
Mi participación como ciudadano se ha reducido a votar a listas cerradas cada cuatro años para ver cómo los representantes de los ciudadanos no respetan lo prometido en su programa.
Se hacen leyes a favor de grupos de interés en vez de hacerlas a favor del conjunto de la sociedad.
Se invierten recursos públicos para ayudar a minorías poderosas, y no a quienes están pasando situaciones desesperadas ocasionadas por la especulación financiera.
Los grandes partidos están más preocupados por mantener su poder que por ofrecer soluciones para superar esta crisis histórica.
Está a punto de firmarse un “Pacto del Euro” que consiste fundamentalmente en medidas para reducir la inversión pública en servicios esenciales.
Desde diferentes órganos del estado se ha insultado a los ciudadanos, e incluso se ha justificado el recurso a la violencia contra manifestantes pacíficos.
Como parte del #15m, acepto y respeto la diversidad ideológica del movimiento. Cuando participo en una manifestación no reclamo un régimen o una ideología en concreto, ni un modelo social no democrático, ni la eliminación de los partidos o los parlamentos. Lo que reclamo es una democracia mejor y más humana que, entre otras medidas, necesita urgentemente:
- Cambios en la Ley Electoral para permitir una mejor y más directa representación de los ciudadanos en los parlamentos y una mayor participación ciudadana en las decisiones importantes.
- Aprobación de una Ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública para obligar a la publicación en formatos adecuados y reutilizables de todos los gastos, decisiones y reuniones con grupos de presión por parte de funcionarios y cargos públicos.
- Tolerancia cero a la corrupción de candidatos y cargos públicos, y controles ciudadanos para la exigencia de responsabilidad política.
- Separación clara, real y efectiva de los poderes del estado.
- Control fiscal efectivo de grandes fortunas y operaciones financieras; eliminación de privilegios fiscales a cargos electos.
- Políticas encaminadas a solucionar de forma efectiva los problemas hipotecarios y de vivienda.
- Servicios públicos de calidad, fundamentalmente salud, justicia y educación.
- Eliminación de las leyes que permiten el control administrativo de Internet. La red ha demostrado ser esencial para la libertad de expresión y para responder al peligro de manipulación mediática.
Por todas estas razones volveré a salir pacíficamente a la calle el 19 de junio, #19j.
Si estás de acuerdo, aprópiate del texto y divúlgalo.
Me voy de Facebook
mayo 14th, 2011 § 8 comentarios
Aunque prefiero no hacer cálculos sobre el tiempo que he pasado en él eso no quiere decir que no me haya reído ni me haya servido para encontrar a gente que hacía tiempo que no veía, pero ya está. Se acabó. Me resistí a entrar pero luego me quedé atrapado. Y me doy cuenta que le doy un uso excesivo para lo que me aporta. Osea que me voy. Me voy de facebook. Y no es un arrebato, es, mas bien, todo lo contrario:
Porque lo uso para cosas que a algunos de mis “amigos” incomodan, a otros fastidian, a otros indignan, a la mayoría dejan indiferente pero saturan su muro y a unos pocos agradan y les hacen interactuar. A esos les enviaré un mail o les referenciaré el blog.
Porque creo que sin Facebook llamaré a mi hermano y a mis prim@s más veces. Hablaré mas frecuentemente con L@s Lom@s y los de Oviedo. Les enviaré mas emails a los de Hontoria y Morella para enterarme de cómo van sus vidas. Subiré mas veces al 6º 2ª, quedaré más con los del hospital… Y si no es así es porque no ha de ser así, porque he superado con creces el tamaño óptimo de mi comunidad real y porque, por mas que me agarre con nostalgia a según qué cosas, no hará que vuelvan tal y como eran antes. Aquello que me gusta repetir de “al lugar dónde fuiste feliz no debieras tratar de volver“.
Porque Facebook es el peor lugar del mundo para tener una conversación comprometida, social o personalmente. Tiene una estructura que penaliza el diálogo y fomenta lo audiovisual (lo contrario de lo que pasa con mis amigos cuando tomo una cerveza). Porque de los 271 amigos, quizá no lleguen a 10 los que leen los enlaces que pongo. Y, aunque me de igual, casi prefiero no ponerlos y guardarlos en mi pequeña caverna aislados, como diario de adolescente.
Porque cuando tengo una conversación en un tono o tema que concuerda sólo con uno de mis diferentes perfiles públicos, a los pertenecientes a otros ámbitos de mi vida, les parece que no soy yo. O que me volví gilipollas. O es motivo de mofa. Y, de nuevo, me da igual, pero prefiero seguir teniendo algunas conversaciones en tono y ánimo cómplice con aquél que esté en el mismo modo en el mismo momento.
Porque hay gente que no usa Facebook e interactúo digitalmente más con ella que con la mayoria de mis amigos de Facebook. Este es el argumento que más ha pesado para que finalmente tomara la decisión.
Porque ya no me hacen gracia las “Señoras que…” o los “Yo tambien…”
Pero hay razones igual de personales pero no tan exclusivamente mías:
- Porque, aunque no soy precisamente un defensor de la privacidad, no tengo nada que ocultar y creo que el futuro pasa por la transparencia institucional y privada (lo cual acabará necesariamente con las sociedades y personas hipócritas), creo que hay cosas relacionadas con nuestros datos que faltan en las cláusulas de ingreso en Facebook y, por tanto, lo considero un fraude.
- Porque primero cierran determinadas páginas y eventos (nunca es la página de, pongamos, el PSOE o Coca Cola) y luego investigan la pertinencia del cierre.
- Porque Facebook es una de las piezas clave de la re-centralización de la red y, por tanto, de la (casi) desaparición de la cultura bloguera y de los foros (ay MedOviedo!), de la sustitución del debate y la interacción por la adhesión bajando dos peldaños en la pirámide del compromiso.
- Porque, aunque parezca banal, el que sólo exista botón de “Me gusta” es muy significativo… no hay espacio para discrepar activamente (en Facebook la mayor desaprobación posible a un comentario, foto o enlace es la indiferencia).
- Porque, entendiendo que quizá haya que dar un canal abierto a la “cultura de la adhesión“, prefiero que sea, cuando lleguen, a través de Prisma o Diáspora.
En definitiva que, aunque mi yo tecnoadicto me pide seguir en Facebook, todos mis argumentos me llevan a mandarlo a la mierda. Ahora veremos si lo consigo, ya que no parece tan fácil…
Lo dicho, nos vemos en el trabajo, bar, blog, teléfono, email y, si no, hasta siempre “amigos”.
Por qué luchan los jóvenes de hoy….
enero 16th, 2011 § Dejar un comentario
Nuestros ancestros lucharon en favor de uno u otro imperio. Nuestros antepasados en favor de una u otra casa real, dinastía, noble o religión. Nuestros abuelos y padres estaban orgullosos de luchar por la “ideología”, eufemismo que describía la adhesión a un corpus doctrinal que podía ser tan hermético, impermeable y rígido como la peor de las religiones. Y dentro de la ideología adoraban a “ideólogos”, que llegaron a ser tan autoritarios como el peor de los reyes o nobles. Nuestros padres llegaron a describirse a sí mismos en función del “ideólogo” favorito: Trotskista, Leninista, Peronista…
Nosotros heredamos a nuestros padres y luchamos, todavía ideología en mano, muy en genérico, contra la guerra y el terrorismo, pero todavía inconscientes…
…hasta que llegan los jóvenes de hoy que, por primera vez en la historia, han entendido que el problema son, precisamente, los líderes y jerarquías, las estructuras de poder, del tipo que sean. Si es cierto “el viejo lema ciberpunk” de que bajo toda arquitectura de información se esconde una estructura de poder, con su defensa del individuo, la transparencia y el acceso libre a la información y el conocimiento, si tienen éxito, serán los primeros en conseguir la plena democracia: transnacionalidad en su naturaleza, organización distribuida en su estructura, acceso libre en su filosofía e individualismo en sus acciones.
Anonymous Declaration of Freedom from Kate Morrigan on Vimeo.
Por primera vez en la historia, los jóvenes de hoy, luchan por la plena libertad…
Del estado de alarma al estado de emergencia…
diciembre 14th, 2010 § Dejar un comentario
Hoy nos dicen que se prolonga el estado de alarma y algunos tenemos dudas al respecto de que un conflicto civil mal llevado llegue a ser militarizado…Porque:
¿es que no podrá justificarse que una huelga de metro paraliza la mayor ciudad del país con las repercusiones para el blablabla…?
¿no podrá justificarse que una huelga de gasolineras desabastece el blablabla…?
¿no podrá decirse que es un desastre educativo una huelga de profesores y blablabla…?
En Uruguay (democracia, para los escépticos) hoy nos dan una idea mas de cómo van a usar su poder de coacción los Estados según les interese…Médicos tomad nota para vuestras futuras huelgas. A ver qué ciudadano se suma a la causa de apoyar un “estado de emergencia sanitaria”.

