Los pilares de la democracia actual (y como combatirlos)

La democracia tal y como la conocemos en nuestro país (y en gran parte de los paises occidentales) es considerada un buen sistema de gobierno. La población asume, en gran parte sin rechistar, que la democracia es eso que tanto hemos oido de Winston Churchill de “el peor sistema conocido excluyendo todos los demás”. Y, aunque esa frase, como cualquier simplificación, es cierta y perversa a la vez, eso no quiere decir ni que todas las democracias sean iguales por el mero hecho de dejar votar a los ciudadanos, ni, peor aún, que no haya aspectos concretos que puedan ser muy mejorables. Siendo mejor sistema que el resto de los que la humanidad ha probado, la democracia actual, tal y como la concibe gran parte de la población y de los medios, por no decir, la gente encargada de gestionarla, parece un sistema inmejorable. Un callejón sin salida. Y, finalmente, un objetivo en sí misma. Si asumimos que la democracia es un sistema de gobierno que pretende, simplemente, hacer que la opinión de los ciudadanos al respecto de los temas que cada día les conciernen, sea representada y ejecutada de la manera mas acorde a sus deseos posible y que todo en ella se organiza o debería organizarse para conseguir eso, creo que, si bien tenemos un buen camino recorrido, estamos lejos de alcanzar dicho estado con plenitud. En este post pretendo destacar lo que a mi juicio son los pilares de la democracia actual y cómo combatirlos (para mejorarla). Mejor dicho, como impedir que dichos pilares, dejen de ser sólidos e inmutables. Que, no solo cambien, sino lo hagan para representar mejor los intereses de sus ciudadanos.

La primera cuestión importante es que la democracia no es un ente ideal, un constructo. Es un sistema concreto. Es un conjunto de instituciones regidos por unas normas y dirigidos por personas. Personas con intereses, como cualquier persona, aglutinadas en torno a instituciones con funciones concretas y regidas por normas que esas mismas instituciones implantan para ser asumidas por todos los ciudadanos, con la ayuda del poder disuasorio del uso monopolístico de la violencia o la privación de libertad. Y así, con esta sarta de obviedades, empezamos con los pilares que sustentan la democracia:

1. Descentralización.

A todos nos enseñaron que tener 3 poderes (4, añadieron mas tarde, 5 más recientemente) era suficiente para garantizar la representatividad del estado. Pero vamos a empezar con una pregunta. ¿Cuál de estas topologías de red representa mejor la estructura de la sociedad en la que querriais vivir?¿Cual de estas topologías representa mejor en la que vivimos ahora?:

Yo no se vosotros, pero yo contestaría que vivíamos en una red centralizada, que pasó a ser descentralizada y que ahí se quedó, mientras deseamos que se convierta en una red distribuida. Un viejo lema ciberpunk reza que “bajo toda arquitectura de red se esconde una estructura de poder”… Si tenemos en cuenta eso y que cada uno de los puntos de una red centralizada lo dirigen personas o grupos de personas con intereses, puede darse el caso de que un grupo reducido de personas domine una vasta extensión de los recursos de poder. Para beneficio de todos… o no…. No sólo eso, sino que en la red descentralizada de nuestro sistema politico, los nodos principales son los que definen las características de las lineas que unen los nodos, las relaciones entre los miembros de la red. Esas “lineas” son las leyes, las tasas administrativas, la politica linguistica, internet, la distribución de la energía, las leyes de prensa… esas lineas son las formas en las que las personas, físicas o jurídicas, es decir, los nodos, nos relacionamos entre sí. Sea en forma de relación personal, comercial, administrativa o de servicios. Es decir, en una democracia centralizada lo que pase y se decida en el nodo único condiciona dramáticamente a sus nodos secundarios (lease, Corea del Norte). En una red descentralizada (la nuestra), no tanto, pero con bastante intensidad. En una red distribuida perfecta, todo nodo parte de la misma posición de partida y su influencia viene definida por su capacidad individual de influir en otros nodos. No viene dada por su situación de partida ni su capacidad de definir la estructura de sus relaciones. En una sociedad descentralizada, como la nuestra, la capacidad de influir no depende del mérito, depende exclusivamente de la capacidad de ser o gobernar uno de los nodos principales. Y esa posición depende, la mayor parte de las veces, de cosas diferentes al mérito (desde ser magistrado del Constitucional hasta supervisor de planta de un hospital). Que cada uno busque el nodo que más le guste: partido político, medio de comunicación, tribunal supremo, Endesa, asociación de victimas del terrorismo, iglesia católica… Actualmente, posicionarse en la red es posicionarse en los nodos que la controlan. Una red social (real, no Facebook) distribuida perfecta es posible que sea inalcanzable. Porque no siempre los nodos tendrán la misma influencia. Pero ese no es el objetivo final. El objetivo es conseguir que la democracia se acerque a esa lógica distribuida lo mas posible. Para que la sociedad sea lo más justa posible la capacidad de influencia no puede deberse a “a prioris”: renta y posición, fundamentalmente, pero tambien, raza, situacion geográfica, salud y enfermedad… El poder en la red, idealmente, debería ser el resultado de la propia capacidad del nodo de influir en la red para mejorarla y mejorar la vida del resto de nodos. Y eso nos lleva al segundo pilar…

2. Representatividad

Las democracias liberales se articulan en torno a un sistema representativo electoral. Unos pocos representan la opinion de muchos, decenas de miles de opiniones condensadas en un diputado. Un sistema que, sin duda, mejora a cualquier dictadura pero que dista mucho de ser perfecto. Sin embargo, otro de los mantras es que es intocable el sistema de voto cíclico a partidos políticos. Y resulta que eso es mejorable. Siguiendo la lógica de las redes. El sistema actual es descentralizado. Unos cuantos “representan” al pueblo. Esos cuantos se eligen de las listas cerradas que proponen un grupo reducido de partidos. Partidos que eligen a sus representantes por criterios que, de nuevo, no tienen por qué ser democráticos o meritocráticos. Partidos además que proponen “packs” de ideas. No se puede elegir la política electoral de UPyD, las ideas sobre la eutanasia de Ciudadanos, las de sobre legalización de las drogas del Partido de la Libertad Individual y las de software y libertades en la red del Partido Pirata…por poner algunos ejemplos atípicos. Si votas compras un pack completo del que te puede interesar sólo un 10%…Elegir el pack genera la falsa ilusión de que elegimos nuestros destinos. Y eso, está lejos de ser verdad. La fiesta de la democracia, dicen.. Pero hay formas mejores de representar adecuadamente las ideas de los ciudadanos tomadas individualmente. No quiero ser exhaustivo en las diferentes formas que se proponen de democracia participativa, pero en estos momentos la tecnología permite, perfectamente, que cada uno pueda votar desde su casa propuestas concretas. Eso no implica que todo el mundo tenga que votar en cada momento sobre todas las propuestas. Pero seguro que implica en la votación a mucha más gente y, sobre todo, a gente más informada. Yo puedo no votar en el 90% de las propuestas porque no me afecten directamente pero seguro que votaré en aquellas que me afecten y motiven. Por poner un ejemplo, puedo no votar lo que me parece la ley de autónomos, pero seguro que votaré qué sistema sanitario prefiero. Habrá temas que vote muy poca gente, habrá otros que vote el 100% de la gente. Hay sistemas intermedios, como las listas abiertas, que es una mejora del sistema descentralizado y hay quien aboga no por el gobierno de la mayoria, sino por sistemas en los que todo actor individual decide sobre sí mismo, pero carece de la capacidad y de la oportunidad para decidir sobre cualquiera de los demás actores como la plurarquia, sistema de una organizacion distribuida ideal. Lo que está claro es que hay que superar la ilusión de que votar cada 4 años es decidir. Y menos si sólo se puede votar entre los escasos “packs” que se proponen. Sobre todo porque los “packs”, los partidos, no sólo deciden en función de sus votantes. Y eso nos lleva al tercer pilar…

3. Clientelismo

Los nodos principales (instituciones, medios, tribunales, corporaciones…) de una red descentralizada pueden ser influidos por los nodos pequeños, si estos son muchos. Pero en general, es más probable que un nodo grande, pongamos, un partido político, responda de forma más crítica, rápida y eficaz a una amenaza de otro de los nodos grandes. Es decir, si Telefónica se pone firme se desmantela a sus reguladores, sin mas… Para que una iniciativa ciudadana sobre el mismo tema se lleve a cabo necesita de cientos de miles de adhesiones y, aún así, puede no prosperar. Y como ése se podrían poner cientos de ejemplos en los que el interés de un grupo de presión importante, de un nodo de un tamaño significativo, supone mucha más influencia para que se tome una decisión, que cientos de miles de presiones de los nodos pequeños. Esa topología de red es, entonces, la más propicia para favorecer grupos de presión grandes. Sea Telefónica o sea la Iglesia Católica, por encima incluso de lo que opine la mayoría de la población. Así, podemos ir a la Guerra de Irak aunque haya un 80% de poblacion que se oponga o se puede cambiar la ley del aborto aunque un 68% de la población esté de acuerdo en una ley de plazos (y no de supuestos). Los ejemplos son multiples, desde las entidades financieras rescatadas, constructoras, empresas eléctricas, etc… Para que la red descentralizada sea resiliente necesita que los nodos grandes se mantengan. Y así lo hacen…unas financian a los otros, los otros legislan para los unos… Y no sólo eso. Los nodos grandes que, teóricamente, están encargados de velar porque ese tipo de acuerdos no violen los derechos de los ciudadanos, como los tribunales o las agencias reguladoras, han sido colonizados por otros nodos grandes. Generalmente, los partidos políticos. Así, el Tribunal Constitucional, la Fiscalia General del Estado, el CGPJ, los miembros de CNMV, el Tribunal de Defensa de la Competencia…todos dependen de unos pocos nodos… Por eso, la defensa de las instituciones, como entidades independientes del resto de nodos, es fundamental. Y eso nos lleva al siguiente pilar…

4. Justicia

La Justicia, teóricamente, ejerce de balance, de contrapeso al resto de poderes. Es un nodo que no es único, es más bien, una red de nodos, de importancia pequeña cada uno de ellos, y con nodos superiores de gran poder. En las instancias pequeñas opera la Justicia de verdad. Personas, nodos pequeños, con sus ideas y su bagaje que acceden por méritos a una institución y ejercen la justicia con libertad dentro del marco jurídico establecido. Tienen cierto margen a la interpretación de la ley dependiendo de las circunstancias y capacidad de sentar jurisprudencia, es decir, de establecer una opción jurídica diferente dentro del abanico limitado de posibilidades que ofrece una ley. Sin embargo el problema viene cuando hay que disputar con los nodos grandes…ahí, los que hacen las reglas y los que las ejecutan ya no se diferencian tanto. Hasta el punto de la opción al recurso final del indulto. Podríamos optar por dos fórmulas para evitar que eso suceda. O bien mantener un sistema horizontal en el que cada juez sea soberano para decidir sobre cada tema y su puesto únicamente rinda cuentas a la propia Justicia o bien, si mantenemos una estructura vertical de apelación, aseguramos que el sistema no pueda ser “hackeado” por los nodos grandes. Sistema de promoción individual profesional, no electivo ni nominativo. Este es uno de los pilares fundamentales. Pero no sólo en cuanto a su composición, sino en cuanto a su eficiencia. Justicia hay si el sistema tiene una estructura adecuada, accesible y ágil. Esperar 6 o 7 años por una resolución beneficia sólo a quienes pueden esperar. Esos no son los nodos pequeños, los ciudadanos.

5. Nacionalismo

El nacionalismo es el pegamento que permite todo lo anterior. El anillo que los gobierna a todos. El nacionalismo permite que gente dispar en ingresos, intereses, profesión, anhelos y actitud se aglutine en torno a unas instituciones que identifica como propias y que comparte con una comunidad imaginada con la que, supuestamente, comparte intereses. Una comunidad imaginada es un grupo de ciudadanos que, en ocasiones supera las decenas, centenas o incluso a miles de millones de ellos. Y se supone que esas centenas de millones de personas comparten intereses y, por tanto, se aglutinan bajo un territorio (ni siquiera es necesario este requisito: vease Islas Malvinas), un conjunto mínimo de símbolos (bandera, himno, escudo), un destino común y, lo más importante, unas instituciones comunes. Y esto es lo mas importante por la sencilla razón de que cada nacionalismo reproduce, curiosamente, la topología de la red institucional (y, por tanto, la red de grupos de presión, de nodos grandes). Uno puede pensar que primero es el sentimiento de pertenencia a un territorio y a las señas de identidad y despues las instituciones, como consecuencia. Realmente es al revés. Las reivindicaciones nacionalistas suceden a la aparicion de instituciones y no al revés. Sean esas instituciones la República Francesa o el valle de Arán. El nacionalismo es la herramienta perfecta para mantener a los súbditos aglutinados en torno a unas instituciones y, por tanto, la herramienta más utilizada por los gobernantes para reforzar el apoyo de los súbditos ante circunstancias en las que las instituciones (y, por tanto, sus redes clientelares, los otros nodos grandes) se vean en peligro. Cuanto más grande, mas irracional, más injustificable a los ojos de los ciudadanos es una decisión institucional, más grande es la bandera. Cuanto peor el sacrificio, más grande la apelación a la patria. Y eso pasa con cualquier nacionalismo. Desde EEUU hasta Irán. El cuestionamiento de este pilar es el más dificil de todos. Porque un ataque a la institucion garante de la identidad supone, en un silogismo perfecto, un ataque a la propia identidad y, en definitiva, a los ciudadanos aglutinados bajo dicha identidad. Por eso no se puede criticar la politica lingüistica de la Generalitat sin ser anticatalán o ironizar sobre el deporte español sin que se subleve el personal…Pero nuestra vida no discurre en una comunidad formada por millones de personas. Discurre en redes personales, profesionales y de intereses que, a lo sumo, suman un par de cientos de personas. Esa es nuestra comunidad real. Y la comunidad real es el contexto dónde ejercemos la ciudadanía. Uno puede defender racionalmente su lengua o, incluso, su territorio, sin apelar a entidades imaginarias, sino a su red particular con la que habla en esa lengua, influyendo en su escuela, sus amigos, los profesores de sus hijos…  Sólo desde la comunidad real es visible la influencia de un individuo en una red distribuida. Aceptando la ilusión de que podemos decidir sobre el destino de millones de personas compatriotas, mediante el voto o la adhesión a los garantes de la correcta nacionalidad, sea cual sea ésta, lo único que hacemos es renunciar a influir sobre nuestro propio contexto. Por eso las reivindicaciones deben plantearse desde lo local, que es lo real, no desde lo nacional, que es, en gran parte, mitológico.

6. Medios de comunicación

El cuarto poder siempre ha sido considerado necesario como otro contrapeso al poder político. Pero, de nuevo, los medios centralizados son nodos demasiado grandes y con demasiada influencia en la red ciudadana, de tal forma que su estabilidad y su control son objetivo prioritario de aquellos nodos que pretendan influir en toda la red. Eso incluye a gobiernos y a empresas. Un ejemplo de la imposible independencia de los medios ante empresas grandes e instituciones… Por tanto el objetivo es reducir el tamaño de esos nodos en la red. Siempre hará falta el mediador, el periodista. Alguien que recopile, digiera y transmita de forma clara la información. Pero eso es muy diferente a que sean medios grandes los transmisores de la información. De hecho una red de periodistas blogueros incipiente y cada vez mas especializados hace posible el cambio de paradigma. Se puede transmitir informacion sobre casi cualquier lugar y recopilar información de fuentes diversas sin estar allí siquiera. Leyendo a periodistas locales, recogiendo informes oficiales, viendo ruedas de prensa retransmitidas, viajndo de vez en cuando al lugar… En este caso, es probable que las propias ineficiencias del modelo antiguo lleven a la aparicion de un nuevo paradigma para la información general y para la informacion especializada los propios generadores de la información (médicos, científicos, abogados, arquitectos…) pueden transmitir su opinion sobre los temas que dominan. En cualquier caso, nunca está de más recordar la importacia de descentralizar este pilar de la democracia tambien.

7. Activismo

Finalmente llega el papel del ciudadano en el sistema. En la lógica descentralizada el ciudadano se adhiere a propuestas generadas desde nodos grandes que considera influyentes en la red. Sean partidos políticos, sindicatos, ONGs o la Iglesia Católica… Sin embargo, en la pirámide del compromiso ciudadano, la adhesión representa un compromiso menor con lo que se quiere reivindicar. No implica trabajo por la causa concreta, simplemente requiere conocer el tema a reivindicar, formarse una opinión y adherirse a las acciones que otro plantee al respecto. En el mundo distribuido la adhesión no supone nada, no aporta valor a la red. Dentro de una comunidad real (que, se me olvidó antes, no tiene que ser una comunidad unida geográficamente, puede ser la comunidad de científicos trabajando en virus Ébola, por poner un ejemplo), el activismo requiere de implicación con la comunidad. Y la implicación conlleva deliberación e interacción entre sus individuos. Eso no limita el alcance a nuestra comunidad, sino que si la reivindicación es asumible por mucha gente, se irá propagando por la red de iguales de forma viral.Siguiendo la lógica del trending topic pero con una diferencia… que el grado de compromiso de cada uno con la idea será muy superior si quien se la transmite es un igual y quien la asume lo hace desde el convencimiento de la deliberación y la interacción. Cuanto más compromiso, más posibilidades de que la reivindicación movilice la conducta y genere valor añadido en la comunidad real. La adhesion no aporta valor. La participación y la interacción sí, porque movilizan la conducta. La actitud del “no propongas, haz” sólo puede aportar resultados visibles que refuercen al activista desde la comunidad real en la que el individuo puede reforzarse viendo resultados reales, no desde la comunidad imaginaria donde necesita de la implicación de los nodos influyentes para alcanzar la visibilidad y, por tanto, la efectividad de lo propuesto. Así, por poner un ejemplo, cambiar la sanidad española empieza por discutir, proponer y hacer en nuestro centro de salud y explicar los resultados de ese diálogo, de esa actitud. Eso puede influir en la comunidad vecina, la del centro de salud del otro barrio o la del hospital de referencia de ese centro, eso acabará influyendo en el resto y de ahi a toda la sanidad catalana y así sucesivamente hasta contagiar, si la idea es realmente asumible y compartida en esa red de comunidades reales, a todo el grupo de nodos pequeños con los mismos intereses. Es decir, el compartir, reflexionar, actuar se ha de hacer en la forma P2P, de igual a igual. Y así se pueden conseguir cosas de una forma mucho más efectiva que clickando un “Me gusta” o firmando una adhesion a una reivindicación.

Y, por fin, llegamos al final…

8. Internet

Toda la argumentación anterior sobre cómo mejorar nuestra democracia se sostiene sólo en una topología de red distribuida. En un pueblo pequeño esa topologia sucede casi naturalmente.  Pero en el mundo actual esa topologia requiere de una herramienta que permita conectar de forma rápida, neutral y global a cualquier nodo de la red. Esa herramienta es internet. Y por eso la lucha fundamental por los derechos se libra ahí. Y por eso cada acción y cada actitud con respecto a la red importa. Porque en internet tambiene están apareciendo nodos de mucho poder. Poder que nosotros les proporcionamos, usando sus sistemas de filtrado de datos, concediéndoles nuestros datos personales, restringiendo nuestras opciones a un “me gusta”… La herramienta, en este caso, importa. No sólo no es inocente sino que el uso que le demos configura a la propia herramienta influyendo en la información futura que recibamos y, por tanto, muy probablemente, en la forma en que actuemos en el futuro. Diez minutos de meridinaa claridad al respecto:

En resumen, y para acabar, desde un activismo P2P, ejecutado con herramientas libres y neutrales, debemos proponer, contribuir e interactuar para generar la conciencia de que la red que nos sustenta, desde la Justicia a cómo nos procuremos la energía, debe tender a aproximar su topología hacia la forma que asegura el acceso e influencia igualitarios en la propia red, la topología distribuida. Con un único objetivo, que la red sea una red de ciudadanos iguales cuya capacidad de influencia y reputación no dependa de su renta o su posición de partida, sino de su capacidad de mejorar la propia red.

 

15 comentarios en “Los pilares de la democracia actual (y como combatirlos)

  1. Menudo curre de post… demasiada seriedad para el día en que es en la ciudad en la que estás, jis jis.

    Está claro que una verdadera red de personas p2p es inalcanzable. Bakunin la defendería, como objetivo es fantástico, pero la dinámica social en que nos movemos no es ésa, enseguida emergen liderazgos (en la mayoría de ocasiones, buscados deliberadamente incluso por quienes defienden ideas bakunianas, que no dudarán en expulsar y arrinconar –y hacer la guerra– a quienes cuestionen decisiones).

    Pero, así en general, está claro que es una buena meta :D

    • La verdad es que es un buen comienzo para el Fools Day… algo de inocente tiene el post. La verdad es que, de vez en cuando me gusta poner por escrito lo que me sale en ese momento, asi cuando pasen 10 años puedo ver lo desencaminado (o no) que iba. Sobre todo tambien es la forma de que, si critico alguna politica concreta, mis interlocutores habituales sepan por dónde van los tiros. Porque con algunas cosas (pongamos por caso el tema nacionalismo) hay que dejar muy clara la posición si no quieres ser blanco de todo tipo de prejuicios…
      Respecto al tema en cuestion, la verdad es que es difícil que una sociedad pueda ser perfectamente distribuida. Lo que no me gusta es que la gente piense que no se puede hacer nada por aproximarla a esa lógica. Hay cosas que pueden adoptar esa naturaleza sin grandes cambios ni dramas sociales, desde la forma en que nos comunicamos a la que obtenemos nuestra energia. Por eso no está de más dar argumentos en su favor. Aunque sea inutil a corto plazo y, probablemente, a largo tambien….

  2. Luís, siempre invitando a reflexionar…
    Supongo que nadie de los que “pasan” por aquí se le ocurre asociar tanto motivo de reflexión con la Bioética, una materia que, para muchos, se reduce a algo aplicable en la resolución de los conflictos médicos.
    Y esto es lo que me lleva a participar (que no ha adherir) con algunos comentarios, porque muchas de las cuestiones que se plantean en este documento tocan de lleno con las bases de la Bioética (la que yo trato de practicar).
    En primer lugar me gustaría señalar, que desde que se empezó a comprobar la gran repercusión económica, social y política que las nuevas biotecnologías tenían por afectar de lleno a los derechos de los ciudadanos, la Bioética tomó una perspectiva cívica que es reconocida por muy pocos. Esta mirada de la Bioética, que tiene que ver con asegurar a los ciudadanos la aplicación equitativa y segura de los conocimientos y las técnicas, es la que me gustaría resaltar, por su conexión con las reflexiones de Querolus.
    Precisamente el proceso de deliberación que Querolus propone y que afecta de lleno a la idea que tengamos de ciudadanía, coincide con la propuesta de la Bioética para lograr sus objetivos. Considerar que ciudadanía significa derechos y obligaciones iguales para todos, tanto desde el punto de vista jurídico como político, cultural y social, obliga a esta participación. Pero los ciudadanos pertenecen a sociedades plurales
    Pero esta participación, hasta ahora en Bioética (sin contar con el gran escenario que nos brinda Internet) no ha tenido mucho éxito y ha habido que acudir a las asociaciones, algo parecido a lo que tu mencionas “la aparicion de un nuevo paradigma para la información general y para la informacion especializada los propios generadores de la información (médicos, científicos, abogados, arquitectos…) pueden transmitir su opinion sobre los temas que dominan” Una actividad más de mediar, de formar opinión, más pedagógica que de toma de decisiones, algo que bajo mi punto de vista no ayuda a recoger la opinión de todos los implicados. Los ciudadanos deberán participar en el proceso de deliberación para decidir qué mundo deseamos construir. La sociedad civil, al lado de especialistas , legisladores y representantes de las administraciones, deberá implicarse.
    Hay un autor, J. Moreno, que bajo mi punto de vista, hace una propuesta interesante para un consenso dinámico que conduce a la responsabilidad compartida.
    En cuanto a lo que dices de la Red, creo que desde hace años (¿Quién no recuerda MEDOVIEDO?) he demostrado sentir una gran estima por este “Gran escenario mundial” que supone la red y las esperanzas que en ella tengo.(Puedo compartir contigo, aunque nos separen miles de Kms.. )
    Y termino rescatando estos mensajes de querolus , que con su permiso, los hago míos.
    Cuanto más compromiso, más posibilidades de que la reivindicación movilice la conducta y genere valor añadido en la comunidad real. La adhesion no aporta valor. La participación y la interacción sí, porque movilizan la conducta.
    Yo añadiría y crea autonomía moral.
    Un saludo.

    • Gracias por el comentario Nines. La verdad es que nunca se me había ocurrido el planteamiento desde una perspectiva bioética pero, desde luego, es probable que cualquier campo deliberativo y que implique la toma de decisiones importantes al respecto de las personas pueda ajustarse al mismo modelo. Te animo, ya sabes, a que tu misma abras un blog y expreses y deliberes desde tu propio dominio. Entonces no sólo participarás, habrás llegado a la interacción, el último escalón de la pirámide del compromiso…

  3. Pingback: Los pilares de la democracia actual (y cómo combatirlos)

  4. Fantástico post, da gusto encontrar tanto del viejo ciberpunk.org hoy en día!

    Sólo un apunte conceptual, una red distribuida es simplemente una red en la que al extraerse un nodo no se cae ningún otro. Osea una red donde nadie tiene poder de filtro.

    ¿Desaparecería el poder en un mundo así? ¿Desaperecerían los «liderazgos»? En absoluto. En una sociedad bajo hegemonía de estructuras distribuidas habría líderes, centros de poder, etc. Ej: las netocracias (ver «AlQaeda como netocracia» de por allá por 2004).

    Red distribuida no significa que nadie tenga más capacidad para generar consensos sociales que otros, sólo que no puede imponer consensos sociales filtrando lo que llega a otros y condicionando en base a qué toman sus posiciones.

    • Gracias por el magnifico comentario… La verdad es que en parte es eso lo que quiero decir, pero quizá no lo explico bien. Cuando me refiero a que en una red distribuida la influencia del nodo solo viene determinada por la capacidad de influir y “mejorar” la propia red, quiero decir que en una red distribuida habrá nodos con mas poder e influencia, pero ese poder e influencia no serán predeterminados por posiciones o rentas. Dentro de posición o renta incluyo el uso de la violencia. Porque un nodo armado, como Al Qaeda, esta determinando su capacidad de influencia de un modo coercitivo. A priori. Y eso vale para el Estado tambien. Otra cosa es que Al Qaeda, al margen del uso de la violencia, tenga una influencia y un prestigio en una determinada comunidad, en una subred, como, de hecho, tiene a pesar de un mensaje xenófobo, machista, etc. Pero eso no es problema de la red distribuida, sino de la comunidad propiamente. De los nodos de esa red.
      Osea que, por descontado, jamás un sistema será perfectamente simétrico en influencia. A lo que me refiero es que esa influencia no debería estar basada en la herencia de las topologías de red pasadas sino en una nueva organización en la que la reputación, la influencia, la posición dependan de la reputación, influencia y posición que los nodos cercanos te quieran dar. O quitar.

      Un placer debatir con vosotros.

      • Totalmente y creo que tu post lo explicaba muy bien, mi interés era remarcar que eso se da en cualquier estructura distribuida, sin que en el modelo haga falta para nada que la red social tome la forma de una red «perfectamente distribuida» (en la que cada uno de los nodos conectan con todos los demás). Dejemos al pobre Bakunin en paz, que de esto nunca dijo nada.

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  7. Estoy bastante de acuerdo con todo lo que comentas.
    Y siguiendo la filosofía de “no propongas, haz” nos hemos lanzado a la creación de la plataforma http://www.Quoners.com
    Pretendemos mediante simples encuestas/debates/referendums saber la opinión de la gente para tener una visión globlal de qué desea la mayoría.
    De momento estamos trabajando en que pequeñas comunidades (grupos de amigos, comunidades de vecinos, comunidades virtuales, etc.) la utilicen para tomar decisiones más acertadas y más justas.
    Cuando la gente se empiece a acostumbrar a la democracia participativa en tiempo real, subiremos el listón hacia pequeños ayuntamientos y ciudades.
    Quoners permite no sólo votar sino también argumentar a favor o en contra, para que haya un debate y se sepa no sólo el qué, sino el porqué, de cada decisión.

    Porque cuando todos estemos conectados podremos cambiar el rumbo de nuestra comunidad (sea del tipo que sea) muy fácilmente.

    Aunque estamos notando al hablar con la gente, que muchos no acaban de creerse que esto será posible, y también que la gente tiene miedo de ser responsable de su destino, porque ya no tendrían a ningún dirigente al que culpar de sus desgracias.

    Afortunadamente internet es imparable, y le pese a quien le pese, ya es posible recoger la opinión de la gente en tiempo real para tomar cualquier decisión y esto va a cambiar drasticamente la sociedad.
    Seguro que trae algunas cosas malas. También la democracia que sustituyó a la dictadura trajo cosas malas, pero el cómputo global es que es mejor que lo que tenemos ahora mismo, así que bienvenido sea el cambio.

    • Hola Oscar

      la verdad es que no se cómo se me había pasado este comentario que acabo de ver… Normalmente contesto con celeridad, pero creo que este se me coló y acabo de ver que estaba sin responder. Me dado una vuelta por Quonners y la verdad es que tiene muy buena pinta.
      En varios de los blogs que frecuento y, el otro dia, sorprendentemente, en boca de Arturo Perez Reverte en Salvados, escuché algo con lo que estoy muy de acuerdo. Podemos estar de acuerdo en que el sistema político y democrático actual es insuficiente (y en eso seguramente habrá consenso) pero si queremos que se produzca un cambio real en la sociedad este ha de venir precedido de un consenso. De una deliberación previa sobre lo que se desea y cómo se desea cambiar. Uno de los problemas fundamentales de las herramientas masivas de interacción en internet tipo facebook o twitter es que, por un lado la herramienta misma limita la deliberación (twitter en sus limitaciones de espacio y facebook en su estructura y politicas) y, por otro lado, establecen grupos de afinidad pasivos, que no requieren implicación más allá de un “me gusta” o un RT.
      Yo he sido administrador de foros y ahora uso mis blogs para decir lo que me apetece pero echo de menos la interacción que permitia la red original no contaminada por esas grandes herramientas. Por eso me alegra que alguien se haya planteado algo como Quonners para debatir. Para alcanzar consensos o para, al menos, aglutinar argumentos, pros y contras. Una grandísima idea. Si eso se puede llevar a niveles políticos o sociales y, con la herramienta, contribuir al cambio de modo democrático, todavía mejor.
      Yo no se lo que traerá internet exactamente, seguramente, por si misma, nada especial. Pero si hará una cosa: reflejar exactamente el espíritu, las ganas y las aportaciones de la sociedad que la usa. La mayoria nada, unos pocos mucho. Lo que me interesa es lo que internet posibilita. Y si lo posibilita, los “early adopters” marcaran el paso y, estoy convencido, de que generarán unas dinámicas participativas, que renglón seguido, adoptará el resto de la gente.
      Lo mismo pasa hoy…la mitad de la gente no vota. Eso no da derecho a los dirigentes a impedir que los demás no podamos elegir quien queremos que nos gobierne… pues lo mismo con la democracia deliberativa/directa…

      Un placer tenerte por aqui y suerte con el experimento Quonners.

      • Muchas gracias por tus comentarios y tus ánimos. Veo que estamos en sintonía respecto a lo que queremos para el futuro. Afortunadamente creo que cada vez somos más :-)
        Hoy día, un cambio como el que pretendemos sólo puede conseguirse desde dentro. Los que ostentan el poder se han blindado demasiado y creo que ninguno queremos que corra la sangre para derrocarlos. Eso no va a pasar, sobre todo porque, como bien dices, no estoy dispuesto a que corra mi sangre si no hay un consenso respecto a lo que viene después.
        Así que, como siempre, la solución está en la educación. En Quoners queremos educar a la gente a que participe. Pero no sólo que vote. Que lea pros y contras antes de decidirse. Si eso cala, en menos de una generación nos habremos librado de los corruptos. Que ojo, tampoco pretendemos un cambio radical. El modelo democrático actual sería suficiente si la corrupción fuese imposible. Pero como no lo es, hay que traer la democracia directa, democracia en tiempo real o democracia continua (como a mi me gustar llamarle, por analogía con el Continuous Delivery, y el Continuous Integration, que tanto se usa en mi profesión).

        Saludos.

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